mavyramondelli dijo:
Entre las consideraciones de la intrincada cuestión cultural, se debate la pregunta inicial del ensayo ¿cómo construyen nuestros jóvenes de hoy su posición en los espacios escolares de una sociedad mediatizada? Con un gesto mortal, me acuerdo de Borges, cierro el libro de Luis Majul “El Dueño” para devolverle su condición de objeto de consumo. Sobre la mesa de trabajo asiste al evento “La comunidad organizada” de un Juan Perón que pensaba en la revolución social como resultado de la evolución, todo en su justa medida y armoniosamente . Cómo han cambiado los tiempos: ¿es la política el arte de hacer lo posible? o ¿de hacer posible lo que se cree beneficioso para una sociedad cada vez más compleja si se quiere entrar en una justa medida a la sociedad globalizada? ¿Cuestión deóntica o interpretativa? Es sin duda ideológica y de poderes. Algo se ha dicho ya sobre quienes viven entre las imposibilidades producidas en y por la dinámica social. Los discursos ponen sobre el tapete a quiénes se dirigen, el discurso político, a tres destinatarios diferentes, y el imaginario político ¿se revitaliza doctrinariamente en función de los cambios y desajustes sociales? ¿El político es para la sociedad o la sociedad para los políticos?
Majul es periodista de oficio y formación y, en ese lugar mediático ha ganado un prestigio social y una marca que le reporta dividendos y capacidad de autorización a todo lo que hace. En “El Dueño” elige el enfrentamiento para ejercer su derecho de participación pública, con ello ingresamos al espacio público de la comunicación política. Hace política - quiero pensar que desde sus creencias - con su discurso y con quienes asistimos a la lectura - quiero creer que marcamos asistencia a la democracia, aunque la democracia real suponga libertades ciudadanas en tantos órdenes cuantos niveles está organizada la sociedad-. Libro sin fuentes documentales escritas, escrito a partir de cientos de entrevistas orales a funcionarios y exfuncionarios, políticos y allegados, que prestan testimonios directos o indirectos a una trama conversacional que atrapa al lector por lo mismo que es foco central de producción: se escribe desde un afuera de la comunicación política, esa escritura que es política retoma el modo de recolección de los datos periodísticos y los entretelones del hacer kirchnerista en que las interacciones de los coloquios reenvían a la doctrina política y a la realidad del político. Con lo cual estructura y estilo armonizan: el estilo periodístico se literaturaliza en esa posición de un experto en temas políticos que se mueve en el mundo de los Medios.
Una cuestión de contenido del libro es la manera de gobernar de los Kirchner, su oficio edifica destinatarios a los que insta a tomar posiciones. El periodista experto no dice que se nota hasta en un lenguaje ‘impropio’, parece estar creyendo en la cortesía protocolar y en la pureza de la lengua y dirige sus juicios al blanco de su polémica para poner esa manera de gobernar en tela de juicio. En ‘El Final’, esa manera de gobernar aparece como devaluación del kirchnerismo de la segunda hora, luego de una etapa de construcción de un proyecto político y económico que se inicia en el 2003 con decisiones que le reportaron una imagen que ablandó inmediatamente a opositores e indecisos de los tiempos de campaña: los cambios en la Corte Suprema y en las Fuerzas Armadas. Devaluación por lo que hay en torno al hacer político en los entornos de poder en que se toman las decisiones. De hecho, el problema que deja entender a partir de los Kirchner es un problema estructural del modo de hacer política en Argentina: en qué se sostienen los proyectos y los ejecutores y el modo en que se usa la información para resolver asuntos de Estado. Me pregunto entonces cuáles podrían ser las imágenes con las cuales un mandatario construye en presente actual un lugar en la memoria del pueblo que la historia de la Nación quiera recordar.
(El texto es un segmento de un ensayo de investigación educativa, para un posgrado. Lo quiero compartir con el autor del libro, porque no puedo salir del estupor ante tamaños comentarios que dan cuenta de una inhábil capacidad de ciudadanos políticos y de lo que cuesta distanciarse de una lectura tanto sea para reconsiderar nuestras convicciones partidarias, se esté de acuerdo o no con el mandatario de turno. Me pregunto si vale pensar en un país posible por venir porque el sentimiento está entre el miedo y el estupor)
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martes, 23 de marzo de 2010, 04:08a.m.
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