hachejotaese dijo:
Con una dilatada trayectoria en medios gráficos y fino olfato de investigador, Santiago O’Donnell viajó a Londres para entrevistarse con Julian Assange apenas estalló el escándalo de los cables secretos del Departamento de Estado de los EE UU revelados en el sitio WikiLeaks. Su libro reúne todo el material desclasificado que habla sobre la Argentina, de sus políticos y funcionarios, y también de sus empresas, entre ellas, el Grupo Clarín y sus negocios. Estos últimos cables demuestran varias cosas: que en su cobertura del affaire el diario de Héctor Magnetto censuró aquello que podía perjudicarlo, publicando en cambio sólo lo que perjudicaba el gobierno kirchnerista; que la embajada y el Departamento de Estado lo consideran un diario poco serio aunque influyente en el ánimo público, y que los acuerdos entre el gobierno de los Estados Unidos y el monopolio comunicacional argentino son muchos más profundos de los que se suponía, e incluyen el lobby coordinado en negocios concretos que beneficien a empresas de su país, como es el caso de la disputa por la norma de la TV digital, donde la Argentina finalmente –como casi todo el Mercosur– optó por la norma japonesa, en contra de los intereses de los Estados Unidos.
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domingo, 28 de agosto de 2011, 07:16a.m.
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