A los veinte años le internaron en prisión, y ahora se encarga de conseguir a los otros internos todo lo que le soliciten, sea lo que sea. Y en 1949 Andy Dufresne, ex vicepresidente de un banco y ahora condenado a cadena perpetua por el asesinato de su esposa y el amante de ésta, le pide a Rita Hayworth...
Un niño reconoce en un vecino suyo a un conocido nazi y usa la información para, con refinada perversidad, abusar del anciano.
Con Esperanza, primavera eterna y Verano de corrupción, los relatos que abren el ciclo sobre las cuatro estaciones, Stephen King accede a los niveles más profundo -y los más inquietantes- de la mente humana.
La invasión de la Tierra por un ejército de seres mostruoso podría producir espeluznantes reacciones. Sin embargo, sería muchísimo peor si esos invasores fueran además...¡vampiros! El nigromante Harry Keogh ha descubierto que los científicos soviéticos han abierto, sin querer, una puerta hacia la peor de las pesadillas que puede imaginar la humanidad. La fuente de todas las leyendas negras se hace accesible para todo aquel que se atreva a cruzar la Puerta. Y también para algunos que no se atreven...,pero que no tienen más remedio que cruzarla.
"Éste es el testimonio de todo lo que he visto, y todo lo que he aprendido... Porque éste es el Libro de los Muertos, el libro de la Oscuridad, que he escrito arriesgando mi vida."
El mismo H. P. Lovecraft negó la existencia del libro, pero el horror del NECRONOMICÓN finalmente ha visto la luz. Escrito en el siglo octavo en Damasco por el "árabe loco" Abdul Alhazred, está repleto de mitos y rituales que han sobrevivido a los más oscuros días de magia y ocultismo -fórmulas largo tiempo perdidas para evocar cosas increíbles, seres y monstruos-. Su editor, Simon, tuvo que superar enormes obstáculos en su osado esfuerzo de iluminar éste, el más peligroso Libro Negro conocido en el mundo occidental...
"Que los secretos de los eones sean liberados. La publicación del NECRONOMICÓN bien puede constituir un hito en la liberación del espíritu humano." WILLIAM S. BURROUGHS